lunes, 24 de septiembre de 2012

Al diván con Alexis Cuzme

Al diván con Alexis Cuzme 
-por Ricardo Costa Brizuela- 

..."Escribo en torno a la violencia urbana para reclamar ante ella"... 

 Ricardo- Ante todo, gracias por tu tiempo Alexis, estuve estos días pensando acerca de qué temas tocar o qué preguntarte y eran varios los puntos que se desprendían. Hace pocos días atrás se ha realizado el Segundo Festival Latinoamericano de Poesía Sumpavive donde ibas a presentar tu reciente trabajo titulado “Trilogía de la carne”. ¿Qué ha sucedido? Sé que muchos de tus lectores estaban esperando dicha presentación.

 Alexis- Bueno, lamentablemente por problemas personales de última hora no pude asistir al Sumpavive y menos presentar el Trilogía en este escenario, pero te puedo decir que la primera (y hasta ahora la presentación oficial realizada en Guayaquil, en la Feria del Libro, Expolibro 2012, en julio) creó mucha expectativa entre los lectores. Se ha entendido el sentido carnal de la obra desde sus tres perspectivas. Aunque los lectores se suelen identificar más con la parte violenta de la obra. La violencia urbana y su imperio de terror. Sin embargo la ausencia en el Sumpavive no ha sido impedimento para que muchos hermanos de la palabra hayan tenido un acercamiento previo con el libro.

 Ricardo- ¿Considerás que habría una estética de la violencia? ¿No sería promover, desde cierto sentido, que ésta se siga reproduciendo a nivel social? ¿Cabría pensar en arte al servicio del sufrimiento?

Alexis- Digamos que la violencia, en espacios geográficos determinados como mi ciudad, me ha moldeado a retratar una realidad que está ahí, que convive junto a nosotros, que existe desde los medios de comunicación y sus espacios sensacionalistas, que se arrulla en el desconsuelo de familias heridas, que le da la espalda a la otra realidad: la turística, la socialmente pasiva. Entonces, esta violencia, en cierta medida ha servido para configurar mi poesía: una que recurre a la violencia, que respira violencia, que contempla violencia, pero sobre todo que teme a la violencia circundante. No creo que mi poesía pueda influenciar negativamente al lector, sobre todo cuando sus personajes no son victimarios, sino víctimas o testigos. Escribo en torno a la violencia urbana para reclamar ante ella, para revelar un retrato más real de la vida. Y tal y como lo hace la prensa, y su despliegue sangriento de hechos de actualidad, mi poesía busca ser ese canal crudo y sanguinolento que contrariamente a todo sufrimiento de por medio, se volvió una bofetada salvaje al entorno.

Ricardo- Y ahí se abre la brecha a pensar el arte como mecanismo de defensa justamente, totalmente de acuerdo con eso y, paralelamente, concebirlo como una herramienta de lucha, de reclamo, un modo de exigir cambios… La mayoría de la gente que estoy entrevistando concuerda con ello también. ¿Habría algo más liberador que el arte?

Alexis- Pues la verdad es que todo escritor ve en sus personajes (en este caso en la voz poética representativa) un alter ego distorsionado en su realidad. De que libera, lo hace. Aunque no necesariamente la escritura y la poesía se trata de una terapia, lo fuera cuando se escribiera sin filtro, más cuando hay trabajo de por medio, todo cambia.

Ricardo- Entonces pensarías al surrealismo, donde la técnica era la no censura, más del lado de un acto terapéutico que creativo? Cuáles son los parámetros que destacan el oficio de un escritor? ¿Cuál sería el límite entre catarsis y poesía? Creo que te estoy apabullando de preguntas… (risas)… es que es un tema tan interesante que hablo y pregunto mientras que pienso en voz alta…

Alexis- Estoy convencido que la poesía es un arte catártico. Sin embargo lo rechazo como terapia. Es arte, no un canal para el regocijo, la paz o la ira. Más que surrealismo me enfocaría en un realismo sucio, donde los entornos -desde los cuales se escribe, reinterpreta- más ocultos brotan como mojones encandalizando a una sociedad aún pacata en su realidad dramática en extremo. Entonces el oficio del escritor y más el del poeta, es resistir, resistir en su poética, resistir en su mirada (aún cuando el presente lo invisibilice) resistir, crear y vivir, en este ciclo está la esencia, por lo menos para mí.

Ricardo - Tal cual, la resistencia por la subjetividad, resistir contra el borramiento de las diferencias… rescatar lo individual de la masificación que proponen los medios de comunicación… ¿en qué época y en qué ciudad te gustaría haber vivido?

Alexis- Indudablemente en los ochenta, en San Francisco de California. Haber sido parte del movimiento thrash metalero que empeza a gestarse. Haber estado en cada uno de los constantes y clandestinos conciertos que visibilizaron a muchas de las bandas más representativas del metal mundial. Pero me hubiera gustado estar en esa época no solo como espectador, si no como periodista, reportando cada acontecimiento. Hubiera sido reconfortante. Como notarás la música es parte esencial en mi obra, sobre todo el metal.

Ricardo- Creo que la música es parte esencial en la vida del hombre. A mí me hubiera haber sido parte de la movida de los finales de los ’60 principios de los ’70 en Londres; haber presenciado el recital de poesía en el Royal Albert Hall de junio del 1965, los inicios de Pink Floyd de la mano de Syd Barrett… contame Alexis ¿qué es Marfuz?

Alexis- Es el nombre del zine que fundé en el 2002, una revista que desde el inicio tuvo como propósito fusionar metal con literatura (aunque en casi todos los números lo que más ha destacado es la poesía). Diez años después de este anhelo creo que he logrado un producto -que si bien es cierto no circula en todos los espacios geográficos de mi país y aún no me ha encantado la idea de digitalizarlo para su alcance global- capaz de dar a conocer a músicos muchos escritores y viceversa. El oficio del escritor también volcado al del periodista rock metalero. Y en esto sigo.

Ricardo- ¿Qué te motiva a tanta búsqueda o a tanto empuje? ¿Cuáles son tus anhelos a futuro?

Alexis- Se busca que algo lo sobreviva a uno, y ese algo está en la literatura, sobre todo en la escritura. En volverse un medio que llegue historias, que así como gustan al autor logren en algún momento (puede ser ahora o después, descarto el pesimismo del nunca) calar en el lector. 

Ricardo- Contame, Alexis, me gustaría conocerte un poco más… ¿cómo ha sido tu infancia?

Alexis- La disfruté mucho, tuve la dicha de tener a mis padres aún juntos (a mis quince se separaron), y sobre todo la grata compañía de mi hermano. Nada fuera de lo común: un hogar, dos hijos, un modelo de familia proletaria con sus buenos y malos momentos. Me recuerdo revoltoso en el jardín, siendo el dolor de cabeza de mi profesora. Un poco tímido y silencioso. Algo dejado en los estudios. Pero no me quejo de ese pasado, lo recuerdo con alegría.

Ricardo- Qué bueno que así sea, me alegro por eso… ahora… ¿qué asignaturas eran tus preferidas? ¿cuáles fueron las que has padecido?

 Alexis- Tuve la dicha de que a mi padre le guste leer, por ello desde pequeño me encontré libros en la casa (no muchos y no tan interesantes) algunos de ocultismo, otros no tan aptos para un adolescente (recuerdo uno en particular: crónicas de cabareteras venezolanas). Libros que me incitaron a la lectura. Por ello en el colegio era el tipo raro que no hacía mucho deporte y que prefería andar rondando la biblioteca del plantel. Libros que me ayudaron a evadir el suplicio con las matemáticas.

Ricardo- (risas)… otro joven que se ha refugiado de la realidad en los libros… o podríamos pensar que leyendo uno se hace cargo de la realidad buscando otras versiones, aprendiendo de los que antes se han tomado el trabajo de dejar sus huellas para los pies extraviados del futuro… creo que ahí radica la cuestión de la trascendencia, de transferir un saber, tan subjetivo e inacabado, para que otros puedan contraponerlo al suyo y así promover un crecimiento…

Alexis- sabes que sí, por eso cuando un lector me escribe o me dice que en tal poema se ha visto reflejado (o por lo menos un fragmento de su pasado) sigo confirmando que aquel individualismo elegido no está en un camino errado.

Ricardo- Es que es, justamente, la voz del otro la que resignifica la obra de uno; la idea de obra abierta como la propone Umberto Eco entre otros por ejemplo, da cuenta de que existe esta multiplicidad de sentidos, tantos como espectadores o lectores… y cuando una de esos finales vuelve, por así decir, al iniciador de esto, o sea, al autor ahí se multiplica nuevamente la lectura del mismo o el sentido latente. Cada vez que he tenido una devolución sobre algunas de mis obras me encontré, sinceramente, además de inmensamente alegre, sorprendido por esta multiplicación. Es fascinante, inagotable, se retroalimenta una y otra vez la cadena de sentidos. Ahí radica lo artístico, eso es arte en sentido estricto para mí.

Alexis- Claro, y esto más allá de que uno, como escritor, diga ser un individualista desde su voz (quizás hasta oponiéndose a lo "correctamente" aceptado en su medio). Y, como dices, existe aquella retroalimentación con el lector, porque ese retrato que hayan en los textos de uno, no hace sino aferrarnos a la línea trazada y que se ha asumido como poética.

Ricardo- Seguro, seguiremos siendo animales sociales; el lenguaje nos ha hecho sujetos y el arte seguirá siendo un acto compartido, ahí está el secreto: que esto refuerza el acto de compartir. Así es Alexis, ha sido un placer compartir este rato contigo, espero que la hayas pasado bien, sé que quedan tantas cosas por decir… pero a veces hay que poner un punto final, justamente, para incluir al otro. 

Alexis- Gracias a ti por la oportunidad. Pocas veces una entrevista me recuerda mi infancia y adolescencia. Y aunque siempre escribimos del pasado, de aquel espacio temporal ya consumido, vamos reciclando este tiempo muerto en un círculo interminable.

Ricardo- Me alegro que haya sido así … 

Fuente: http://www.actualidadartistica.com.ar/2012/09/al-divan-con-alexis-cuzme.html?q=Alexis+cuzme

martes, 4 de septiembre de 2012

Al diván con Juan Secaira Velástegui

Al diván con Juan Secaira Velástegui 
 -por Ricardo Costa Brizuela- 

 “ el poema supera la intención incluso de su autor ” 


 Ricardo- Siempre consideré a la poesía una de las formas de expresión más transgresoras, elevando la condición humana, o bien, dando cuenta estrictamente de ella; el creador de metáforas, al desanudar la conexión lexical, quiebra los marcos referenciales establecidos e introduce una lógica que le es propia. Ahí me encuentro, intentando crear (entre metáforas). ¿Vos dónde te encontrás Juan?

Juan- Por ahí me encuentro, en la búsqueda incesante, de alguna postura desechando las poses y eludiendo cualquier pretensión para encontrar algún detalle, grandioso detalle, que permita vivir…

Ricardo- - Y la contracara de esta moneda es el encuentro, sin él la búsqueda no sería tal; una dualidad inseparable. ¿Cuándo decidiste dedicarte a escribir? ¿Cómo fue ese proceso de apertura y de entrega al mundo de la comunicación?

Juan- Fue una decisión tortuosa, laberíntica, siempre me gustó escribir, nunca me planteé publicar. Mi primer libro es un ensayo acerca de la cuentística de un escritor ecuatoriano marginado por la crítica, luego pasó algún tiempo para publicar mis libros de poesía. Y fue un proceso extenuante, nada fácil, pero también alegre y dispuesto a conocer y aprender, en una relación con la palabra esencialmente, aunque sabiendo que la literatura no es sólo leer libros, sino vivir experiencias, pero sólo por vivirlas, manteniendo o creando propuestas no poses. Y respecto a la comunicación, creo más bien que la poesía genera una especie de comunión, muchas veces contradictoria, que se aleja del efecto comunicacional más inmediato sin que eso signifique que no tenga valor.

Ricardo- Debo confesarte que no he leído mucho sobre autores ecuatorianos, ¿cuál me recomendarías? ¿Hay alguno que te haya influenciado?

Juan- Poetas... César Dávila Andrade, Jorge Carrera Andrade, Efráin Jara Idrovo, y de las nuevas generaciones hay algunos excelentes, la poesía por obvias razones y prejuicios no ha sido difundida pero hay textos realmente interesantes. A ti qué o a quién te gusta leer en poesía?

Ricardo- Dentro de la poesía argentina tomo como referentes a Juan Gelman, Hugo Mujica, Oliverio Girondo y a Alejandra Pizarnik; también hay grandes autores como Pessoa y Bukowski dentro de mis predilectos en habla no hispana… Roque Dalton también, y retomando esto que decías, o al menos insinuabas, de la relación entre la poesía, o el arte en general, y la política. ¿Considerás el arte como una herramienta de acción social?

Juan- Es complejo, a veces se cree eso pero se acaba folclorizando, limitando, aminorando una realidad social tan vasta, múltiple, cambiante; es jodido caer en la seudoautoridad de pensar que se sabe más porque se ha leído un poco más, eso ya de por sí desmembra la realidad y la simplifica, ahí el cuestionamiento, la duda no existen. Tal vez escribir, pintar, crear nomás lleve a la larga a significar algo en lo social siempre que se lo haga con todo, con locura y honestidad. Tú qué crees de lo que se llama "el artista comprometido"? Qué opinas, por ejemplo, de Sábato?

Ricardo- Claro es el punto que subyace en lo inexorable la multiplicidad de lecturas que se desprenden de los fenómenos artísticos; acerca del compromiso podríamos desdoblarlo en lo estético, en lo social, en lo espiritual y, en estos términos, creo que cualquier opinión está tan sujeta a tantas variables que es difícil poder ser objetivo al hablar de alguien en particular. Por ejemplo, sobre Sábato, ya que me preguntas… te puedo decir que de él leí varias de sus novelas, realmente muy recomendables, y que como personaje público también fue influyente, tomando una posición singular ante las dictaduras militares y la política argentina en las décadas anteriores, sabrás del libro “Nunca más” por ejemplo… creo que todo artista comprometido, aunque no tenga la intención, hace política. Decime, Juan, ¿cómo te ves acá a diez años? ¿Qué te gustaría estar viendo para entonces? ¿Hacia dónde te proyectas?

Juan- Estupendo lo que dices, es como que, por ejemplo, el poema supera la intención incluso de su autor y puede instalarse en el imaginario colectivo desde muchos aristas. Sí, he leído a Sábato, sus ensayos también. Bueno, por distintos motivos y a riesgo de ser optimistas en estos momentos, je, je, creo que diez años es una cantidad descomunal para mí, pero al menos quisiera seguir escribiendo, seguir leyendo, intentando dejarme llevar, seguir con la emoción y el riesgo que implica eso, y conociendo, experimentando en la vida como si fuese un cuadro así siempre inacabado. Y me gustaría tener las fuerzas también para ver a mis hijos más grandes y dichosos, las fuerzas para continuar con estos diálogos tan bacanes y poder todavía sentirme vivo e incompleto.

Ricardo- Totalmente de acuerdo con esto último; la noción de incompletud y de vida van tan ligadas, siendo tan necesario comprender la finitud de las cosas, la no totalidad de las mismas, el deseo inagotable que motoriza y resignifica la existencia misma. Es justamente la falta de algo lo que posibilita que el mecanismo desiderativo se active. Juan, realmente me quedaría horas charlando con vos, pero todo tiene un fin como venimos postulando… ¿qué rescatás o remarcarías de tu obra?

Juan- Yo también me quedaría acá un montón de tiempo, la verdad muy bacán charlar contigo, rescataría el hecho mismo de seguir con la necesidad de la escritura, de la lectura, por fuera de cualquier imperativo social o económico, y bueno, por ahí algunos poemas, pero eso ya que mejor lo diga y lo sienta el lector en su momento. En serio ya se acaba esta charla?, si estaba empezando a coger confianza (risas)…

Ricardo- (risas) … Otra herramienta social interesante es el humor, o no? ¿Cuáles son las cosas que te hacen reír? ¿Qué te divierte?

Juan- La ironía en los textos, el absurdo de quienes creen que la literatura es para conseguir algo extra o para desligitimar y tachar a los otros, y otra clase de risa la dan los hijos, mis tres hijos y sus locuras tan vacías de pretensión, tan espontáneas. He leído algunos libros de poesía argentina contemporánea, me puedes decir alguien que te haya impresionado en el último tiempo?

Ricardo- - Hay dos autores, por suerte con vida aún, que son de mis predilectos, uno de ellos es Hugo Mujica y el otro es Juan Gelman; incluso de Juan Gelman tengo algunos discos y dvd’s en los que fusiona tango con poesía, hermoso… mientras él recita sus textos, hay músicos con bandoneones, por ejemplo, acompañándolo y creando climas con él. Es algo que recomiendo cada vez que tengo la oportunidad, si tenés interés, te recomiendo el trabajo que hace con Cesar Stroscio o con Rodolfo Mederos, son emocionantes. Dentro del humor, hay varios referentes también, pero concuerdo, nuevamente, en el punto del efecto producido por la espontaneidad de los hijos, el mío transita los siete años, y como él nadie me ha hecho reír hasta ahora. Debo confesarte que me agrada que menciones en reiteradas ocasiones a tu familia… ¿cómo han influencia ellos en tu obra?

Juan- Mucho, en el sentido de que mis padres me han apoyado siempre y nunca me han censurado nada de lo que escribo ni nada, y mi esposa y mis hijos me han apoyado muchísimo, con esa energía, yo creo que cuando tienes hijos no tienes por qué dejar de hacer lo que te apasiona, al contrario, creo que debes hacerlo con más fuerza, demostrar que eres papá pero también una persona con interéses y pasiones. La amistad también es importante para mí, yo suelo, inconscientemente creo, joder cuando me preguntan algo, molestar o ser muy crítico, pero es por molestar y también claro proque siento que hay alguna verdad en eso, entonces a veces tengo problemas, más que nada en silencio, je, je, porque somos una sociedad muy pegada al silencio entonces siento que hay que hablar, pero sin dejar la gratitud y la buena vibra. Esos poetas que nombras me gustan mucho, has leído a Juarroz, o al chileno Rojas?, de los más contemporáneos he leído y he conocido a María Eugenia López, a Julieta Lermann, grandes personas…

Ricardo- Sí, la poesía vertical de Juarróz es un propuesta interesantísima… pero rescato dos cuestiones de lo que acabas de decir, a saber, esto de ser una sociedad muy apegada al silencio y tu decisión de romperlo, justamente, de un modo estético es aún una propuesta más arriesgada, como por ejemplo a través de la poesía… y la noción de enseñar a tus hijos con el ejemplo, arremetiendo siempre alineado con el deseo de uno hacia estos intereses y pasiones que mencionas. Creo que no tengo nada más para agregar y sí mucho para seguir pensando de tus palabras; me siento felíz de ello y agradezco tu tiempo, son tantas las cosas que ahora resuenan en mi cabeza… (risas) sólo puedo decirte que será hasta pronto y ha sido un placer realmente, me quedo pensando y esperando a volver a hablar con vos en otra ocasión.

Juan- Gracias por esas palabras, cuando quieras seguimos charlando, para mí ha sido un honor hablar contigo.

Ricardo- Gracias. 


Fuente: http://www.actualidadartistica.com.ar/2012/09/al-divan-con-juan-secaira-velastegui.html?q=Juan+secaira