miércoles, 31 de octubre de 2012

Al diván con Pedro Devoto

Al diván con Pedro Devoto 
-por Ricardo Costa Brizuela- 

 ..."todo en el universo tiene el potencial de ser arte"... 

(R) – No podría describir con exactitud la sensación que me produce iniciar este diálogo; quizás por los recuerdos compartidos, quizás por otros motivos que desconozco, no sé bien cómo empezar aunque sin embargo toda interrogación y más si es hacia la persona propia conlleva un comienzo en su vientre… Pedro, ¿cuándo comenzó tu camino en la música?

(P) – Qué buena buena pregunta, sobre todo viniendo de alguien que presenció parte de mi crecimiento. Considero que mi camino en la música empezó antes de lo que mi memoria permite recordar. Yo me crié con música (principalmente Queen y los Beatles), por lo que siempre estuvo en mí como una parte de mi vida. Pero no fue hasta la edad aproximada de 11 años que, copiando -literalmente- a mi hermano, empecé a tocar la guitarra.

(R) – Todo un tema este de los hermanos mayores, de sus influencias, las alegrías, las peleas (risas)… pero es cierto que no suelen pasar desapercibido en la vida de “nosotros” los hermanos menores. El punto que se desprende acá es tomar conciencia entones de la responsabilidad de ser hermano mayor, no? Decime, y volviendo al tema musical también, ¿te sentís responsable por tu obra cuando estás sobre un escenario o cuando escuchás tus temas ya editados? Es decir, es muy interesante pensar en cómo influye en el otro el quehacer de cada uno, no?

(P) – Yo creo que es muy interesante ver cómo la obra de uno influye al otro, ver sus reacciones, conocer sus opiniones, etc. Pero trato de no pensar en eso al momento de crear. Últimamente estoy con la premisa de hacer algo que a mí realmente me guste, sin pensar (y mucho menos predecir) cómo va a reaccionar el que lo escuche. Trato de focalizarme en mi propia reacción; qué es lo que me pasa a mí cuando escucho lo que hice. Si a mí me gustó lo que hice, entonces ahí sí me interesa mostrarlo y conocer la opinión de los demás.

(R) – Y sí, creo es la condición básica el sostener la fidelidad y la sinceridad expresiva para con uno mismo; sino es insostenible poder transmitir algo a los demás. Volviendo a los temas consanguíneos… (risas)… ¿cómo es la relación con aquél que ofició de inspirador y modelo hoy en día cuando te ve convertido en un músico con todas las letras? ¿cómo lo vive tu familia?

(P) - La relación en cuanto a la música es muy madura. Nos respetamos mucho las opiniones y también las buscamos. Nunca desarrollamos (todavía) una relación de producción, es decir, nunca hicimos nada juntos. Nos recomendamos mucha música. Mi familia trata de vivirlo de la misma forma que lo haría si hubiésemos elegido una carrera más convencional; nos apoyan en todo, aunque está claro que les habría gustado mucho más tener un médico en la casa … (risas)…

(R) – Qué bueno es eso, contar con el apoyo familiar… Decime Pedro, ¿están grabando ahora el segundo disco si no tengo mal entendido, no?

(P) - Estamos componiendo el segundo disco, demeando temas para después tener los suficientes como para elegir los que van a quedar para grabar.

(R) – ¿Y hay un criterio unificador desde el vamos o una vez que están todos los temas buscan cómo enlazarlos y darles una estética particular durante la grabación? O sea, ¿cómo es el proceso de trabajo completo? ¿Qué han encontrado como guía y/o como obstáculo durante la grabación del primer disco?

(P) - No hay un criterio unificador impuesto. Nosotros hacemos canciones, y la relación que se da entre ellas en una determinada época de nuestra carrera es casi natural; de todas formas, hay una idea de cómo queremos que suene el disco, del color que le queremos dar. Lo que yo saco de la grabación del primer disco es la experiencia, que de alguna forma va a hacer que yo esté más firme en cuanto a que el producto sea algo que realmente me conforme. Creo que la grabación de un primer álbum sirve para sacarte ese miedo y esa mística que existe en cuanto a la grabación de un disco, y sobre todo para sacarte de encima todas las canciones con las que venías trabajando desde el comienzo de la banda. Pero un segundo disco tiene que ser mucho más pulido, más trabajado, más pretencioso y, sobre todo, mejor que el primero.

(R)- Justamente eso daría cuenta del crecimiento; si el producto segundo es igual a primero estaríamos en la línea de la repetición y si éste encima decae en su calidad… ni hablar… ¿De dónde sale el nombre “ese perro”? Contame un poco sobre tus compañeros de trabajo…

(P) - Mis compañeros de trabajo se conocieron y formaron a la banda mucho antes de que yo naciera.. (risas), no; mucho antes de que yo los conociera a ellos. En determinado momento incorporaron a Rocco y él, cuando se fue el cantante y Bruno (actual cantante) pasó a tomar su lugar, me recomendó a mí para cubrir el espacio que dejaba Bruno atrás (que antes de pasar a cantar era el guitarrista). El nombre no tiene ninguna historia loca o divertida detrás, es simplemente algo que surgió del grupo de amigos en el momento en que le tenían que poner nombre a lo que estaban haciendo, y quedó ese más que nada por su valor estético y su "neutralidad" en cuanto a un estilo. Es decir, no remite a ningún estilo musical en particular. -

(R)- ¿Qué te inspira a la hora de componer? ¿Cuáles son tus referentes? Es decir, más allá de la subjetividad y singularidad, se van filtrando durante el acto creativo diversos esbozos de retazos de esos otros que nos han influenciado… ¿a quién te has encomendado a la hora de crear sin querer queriendo?

(P) - En cuanto a la inspiración, yo creo que pasa por las ganas. La inspiración es tener ganas de sentarte y empezar a bajar algo, lo que sea, sin importar lo "hecho" o "simple" que suene. Y de ahí te vas quedando con cosas que, con el correr del tiempo, no te aburren. Con respecto a los referentes, no puedo dejar de mencionar a Radiohead como una figura muy importante. Creo que de alguna manera (y junto con otras bandas) marcó un cambio en mí hace varios años. Pero más allá de ellos, se podría decir que estoy escuchando 2 "estilos" en este momento: uno que pasa más por lo acústico, lo "guitarrero", lo armónico, y otro que pasa más por lo electrónico, ya sea canciones simples y minimalistas o complejas e intrincadas, aunque una constante en todo lo que escucho creo que es la melancolía. Pero mi idea es fusionar todo eso en un trabajo con sonido moderno e internacional, y que sea bailable. Porque el objetivo de la música, en mi opinión, es hacerte mover; en cualquier sentido.

(R) – Yo lo concibo en términos de conmover… tal cual… y con el detalle del reconocimiento de que ya no será igual o lo mismo después de ese movimiento. A veces me considero un personaje extraño pero confieso que hay artistas o situaciones que me conmueven a tal punto que después (o durante) la escucha o la obra cobra otro sentido la cotidianeidad que me rodea; es decir, más allá del cambio anímico lo que no es poco, he vivido instancias en las que lo cotidiano se vio modificado en su lectura luego de una canción o un poema o una fotografía, etc. ¿Y con las demás disciplinas artísticas cómo te llevás? ¿Qué te llama como espectador?

(P) - Con otras disciplinas más "convencionales" no estoy tan involucrado como con la música, pero desde ya no dejan de conmoverme películas, fotos, cuadros, algunos en mayor y otros en menor medida. Para cerrar la idea, igualmente, yo creo que todo en el universo tiene el potencial de ser "arte", solamente depende de apreciación de una persona.

(R) – ¿Esa persona sería el espectador o el autor?

(P) - Una mesa es una mesa desde que hay al menos una persona que así la identifica: las cosas no son por sí solas, sino que son en la mente de quien las percibe; la mesa no es mesa por sí sola, es mesa en mi representación de la realidad. De la misma forma, una obra de arte es tal desde que hay una persona que así la considera. Y la persona a la que me refiero es el espectador, teniendo en cuenta que un autor también es un espectador.

(R) - ¿Y en este sentido, como espectador, son más o menos crítico para con vos mismo? ¿Cómo manejás la crítica de los demás para con tu obra? ¿Sos receloso de ella?

(P) – Soy una persona muy influida por la opinión de los demás acerca de sí; siempre fue algo que me importó, porque soy una persona muy insegura. Pero el arte, y sobre todo la música, es uno de los lugares en donde más cómodo y seguro estoy. Por lo tanto no soy tan vulnerable a las críticas, pero no dejan de importarme. Porque, si bien todo lo que hago lo hago para que a mí me guste y me deje conforme (sin pensar en si a la gente pueda gustarle o no), lo ideal es que eso lo hago y me gusta que le guste a la mayor cantidad de gente posible.

(R) – Es la idea básica, no? Sigo pensando en eso de que sólo podemos pensar el arte en función de lo que se transfiere, de la conexión y para ello se necesita un destinatario que resignifique la obra y la termine otorgándole sentido. Y acá lo social, a su vez, cobra otro valor también. ¿Cómo ves a la sociedad argentina en relación a la música y a su música? ¿Qué diferencias encontraste con en el resto de Latinoamérica? ¿Cómo les fue en la gira, dónde estuvieron?

(P) – Cuántas preguntas!, (risas)... Estuvimos en Argentina, Chile, Perú y Ecuador. Nos encontramos con que hay mucha movida surgiendo, chicos con ganas de hacer cosas modernas, pero creo que aún les falta tiempo de desarrollo. Todavía hay mucho cover, o mucho tema en inglés; y creo que en ese sentido falta un poco de identidad, pero que de a poco se va a ir formando. La pasamos súper bien y conocimos mucha gente interesante. Nos encontramos con que la música (y arte, en general) de Argentina está muy bien vista en el resto de Latinoamérica. Nos respetan mucho y admiran a nuestros mejores artistas. Y también me parece que lo que está pasando acá es muy interesante. Hay varias bandas nuevas buenas, muchas de las cuales tenemos la suerte de conocer, que están llevando el "rock nacional" a nuevos horizontes y sonidos; o, mejor aún, erradicando finalmente ese espantoso y encapsulante término.

(R) – ¿Qué es eso que causa espanto? -

(P) - La discriminación y segregación musical. Prefiero llamarlo música en español, si es que es necesario etiquetarlo. Es ese ridículo orgullo argentino y esa necesidad de diferenciarnos que tenemos, me parece.

(R) – La argentinidad al palo, pero con viagra… (risas)… decime, ¿cuál es el show que más recordás y por qué? ¿Qué lugar de la gira no pudiste olvidar?

(P) - Como lugar que no haya podido olvidar, creo que todos. Cada uno surge en la memoria en diferentes momentos. Perú y Ecuador son muy lindos. En este momento, no sé por qué, extraño Quito. Tenía algo fresco (hablando del clima) y gris que me gustaba mucho. Creo que el show que más recuerdo es el de Arequipa (Perú). En realidad, los 2: el de la ida y el de la vuelta. Lo que pasa con ese lugar es que tuvimos una respuesta del público particularmente intensa. Parece que les gustó mucho nuestra música, y cuando volvimos y tocamos por segunda vez la gente ya se sabía todas las canciones. Fue muy bueno.

(R) – Me alegro, me imagino que como grupo fue una experiencia distintiva. Bien, Pedro me parece que es el momento para que sigamos con nuestros recorridos; realmente disfruté mucho esta estación, espero que nos volvamos a cruzar y te agradezco y deseo de corazón –y sabés que así es – con sinceridad, que haya muchos más caminos para recorrer en tu futuro artístico y personal.

(P) - Gracias Richard, me acordé de cuando en el colegio lo único que mínimamente me interesaba hacer era poner el sonido en los actos, y cuando vos me sacabas del aula para que lo hiciera…

(R) – (risas)… yo tengo cientos de recuerdos de esa época; que bueno… la verdad fue doblemente gratificante compartir este diván, me quedo pensando en eso de vernos crecer y de cómo cada quién ha de seguir un camino, a veces más, otras menos, consciente de lo que elige a cada paso…

 Fuente: http://www.actualidadartistica.com.ar/2012/10/al-divan-con-pedro-devoto.html?q=pedro+devoto

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