miércoles, 23 de noviembre de 2016

espejos

espejos

la luna paulatinamente se pierde
entre las nubes
gardenias del tabaco de Kandinsky
cenizas, otra noche consumida

las sombras flamean
(debajo de mi puerta)
el berimbau me desvela
(otra vez) aherrojado

enfrente
el brocal de aljibe
sostiene la sombrilla metálica
como empotrados gavilanes del sur de lino

como un niño enrarecido por el tiempo
los que yacen en la azotea
se encaminan irrefutables hacia los girasoles
y las gaviotas acechan
peces en la orilla yuxtapuesta


-rcb-

miércoles, 19 de octubre de 2016

siglo xxi

siglo xxi

astros inertes rojo fuego oriental
sombras de frutos insípidos
recuerdos fonemas flores celestes
en silencio postales de la codicia

piedra sin fin todo está dicho
arenales de candiles
pregúntale a los ancianos del nogal
dónde descansa el río

las bóvedas revientan de latas
no se atisban embarazos
entre los plásticos chinos
estamos postrados

mirándote por la ventana
(viejas piedras de madera)
quedarán arsenales
en inofensiva quietud

un sueño de vapor se orienta
hacia la carne de algarrobo
seremos el petróleo
que no podremos quemar


-rcb-

domingo, 31 de julio de 2016

son tiempos tristes

son tiempos tristes

la gente está ocupada
pagando cuentas
esperando
una oportunidad
para descansar

son fugaces las sensaciones
de alegría
una alegría de cotillón
una alegría sin preguntas
una alegría de televisión
nadie sabe nada sobre nada
pero la libertad de expresión
habilita a la opinión
aunque fomente la conformidad
y genere más confusión

los que vivimos en la ciudad
soñamos con escaparnos
al campo o a cualquier otro lado
que garantice menor densidad
de población (más verde)
porque una sociedad con miedo
instaura la violencia como derecho
para defender aquello que consideramos
propio

sin importar el otro

la libertad excusa para matar
la televisión domestica:
entrena animales de palabras
a suponer realidades
que viene de afuera

de nuestra conciencia

trabajamos por sueldos miserables
-los que tenemos la suerte de trabajar-
para vivir con el crédito del plástico
que simplemente es deuda
y de ese modo nos retienen
socialmente fusionados
vestidos todos iguales
uniformados
ocupados por preocupaciones
pensando en lo que va a pasar
la tristeza se hace carne

nos agota nos medican
nos dicen a quién hay que votar
nos llevan a consumir sus porquerías
para olvidarnos de la tristeza
el círculo se torna infinito
los años pasan y nada cambia
nos vamos engordando como cerdos
perdemos el pelo y los dientes
perdemos los sueños
perdemos el gusto por el sexo
perdemos amigos por las distancias
perdemos a nuestros padres
porque su vejez nos castra
y pretendemos omitir la muerte

así un día nos encontramos solos
completamente solos
muriendo
tristes
porque la conformidad ha hecho su trabajo
pero a nadie le importa

porque los que todavía siguen vivos
continúan ocupados alimentando
la ignorancia y la indiferencia
como estandartes adormecedores

nadie despierta nadie se mueve
se van cerrando las arterias
con quejas y anhelos vacíos
se pudren los pulmones
de miedo y vergüenza

todavía hay gente
mucha gente
que vive en la calle
que revuelve la basura
para comer

a nadie le quita el sueño

un farmacológico letargo
una pausa que es el inicio
de la rueda de mentiras
que sostienen el sistema
efectivamente hemos errado
el camino hacia la felicidad
porque una persona con miedo
nunca puede
ser feliz
eso es triste,
no?

Ricardo Costa Brizuela
(Poemas que serán árboles - Ediciones Plan21)



lunes, 20 de junio de 2016

quiero -entre mis rutinas-

quiero -entre mis rutinas-

quiero que la familia tenga un techo propio
quiero dejar de trabajar
para que el sueldo se vaya
sólo en impuestos y servicios

en alquiler y medicina prepaga
en un seguro de vida, pagar por ver la televisión
usar el baño, el colectivo y el teléfono
respirar aire puro

para hacer el amor
comer, vestirse, pertenecer;
trabajar por dinero
llevó al hombre a justificar la desigualdad

guerras hambres injusticias enfermedades
contaminación violencia política
narcotráfico prostitución
esclavitud

la monopolización de recursos e información
el bajo nivel de educación el trabajo infantil
el exterminio de miles de especies
muertes en nombre del progreso y la fe

quiero, para mis hijos, un techo propio,
acceso a la libertad
de expresión,
a la salud y educación

que puedan elegir
su ideología política,
su modo de desarrollarse
espiritualmente, si así lo quisieran

quiero una sociedad que no juzgue
a la gente por sus diferencias
obligándolos a encajar en modelos
idealizados y alterados discursivamente

que llevan a miles de jóvenes a las drogas
a la depresión, el odio, la anorexia
la falta de fe
(en ellos mismos)

quiero una sociedad que proteja
a la familia como institución, cuidándola
dándole un lugar físico y social
(con sus derechos y obligaciones)

quiero que nuestros hijos tengan
la libertad
de poder jugar a lo que quieran
que puedan dibujar lo que quieran

que puedan oír la música que quieran
que no sean excluidos
por su singularidad
por su modo

de ser
por su modo de sentir, elegir
y mucho menos por su apariencia
su ropa, sus creencias

quiero que nuestros hijos puedan
acceder libremente
a los espacios verdes
(y que sean realmente públicos)

¿cómo es esto
de avalar como ciudadanos
que hayan enrejado la mayoría de las plazas?
quiero que cada gobierno garantice

más allá de su bandera
de un modo claro y comprobable
que todos tendrán acceso
al agua potable

quiero que nuestros hijos vivan
en un mundo que se encamina
política y legalmente
hacia el desarme global

¿cómo es posible
que vivamos tranquilamente
mientras hay personas con la capacidad de destruir
el mundo con su arsenal atómico?

¿cuándo permitimos esto?
quiero que nuestros hijos
tengan un plato de comida
cada día de sus vidas

¿cómo es posible
que en Argentina haya hambre
y desnutrición
siendo un país agroexportador?

no creo que sean mucho
lo que pido: vivir en paz
tranquilo, con amor
entre mis rutinas escribo y me pregunto

¿vale la pena hacerlo?

Ricardo Costa Brizuela
(Poemas que serán árboles - Ediciones Plan21)

martes, 19 de abril de 2016

Civilizaciones

Civilizaciones

¿realmente estamos
dispuestos a seguir
sosteniendo
con temores y silencios
que haya guerras
que matan niños
como tus hijos
o tus hermanos
que matan mujeres
como la que te trajo al mundo
o tu esposa?
¿realmente
que haya tanto veneno
en el aire y en el agua?
somos responsables
somos el cambio
cada mínima acción se multiplica
cada mínima intención mueve montañas
cada mínima sonrisa vale la pena
en nuestros rostros

Ricardo Costa Brizuela
(Poemas que serán árboles - Ediciones Plan21)

lunes, 28 de marzo de 2016

Espantoso el abuso

espantoso el abuso

no podemos
avalar con nuestro mutismo
que ni una sola persona
sea esclavizada

obligada
a ser
de un modo
que no
ha elegido

libertad no existe
siglo XXI
tétrico como unas ciudad
sin palomas


Ricardo Costa Brizuela
(Poemas que serán árboles - Ediciones Plan21)